El concejal de medio ambiente Alberto Egido, en el estanque del parque Camarmilla y los humedales de espartales norte

9/22/2016 0 Comments

Este abuelo Sauce, posiblemente tenga 80 o 90 años, aunque este en zona privada debería de estar señalizado y protegido.
Estas  algas no son peligrosas, el agua circula, entra y sale del estanque
Concejal, técnicos, ecologistas y vecinos, supervisamos el estanque, la flora y fauna viven sin problemas, OK.
En un día muy bien aprovechado, el concejal de medio ambiente  de la guía de ecologistas en acción, caminaron por las tierras norte del termino municipal de Alcalá, para terminar en Espartales, acompañado por varios vecinos de esta plataforma, tomando unas muestras de las algas del estanque del parque urbano del Camarmilla y viendo los humedales del sueño en Espartales Norte.

El objetivo principal de la excursión era visitar junto al concejal de medio ambiente la zona norte de la ciudad.

El inicio de la visita tuvo lugar a las 7:30 horas desde el paraje conocido como “Las Zorreras”, situado entre la A-2, el polígono de La Garena y la base aérea de Torrejón. Es una gran parcela que tiene como valor principal el no estar construida ni urbanizada, por lo que supone el respiro visual en la margen derecha de la A-2 al de la finca de Espinillos en la margen izquierda de la misma. Supone, por tanto, una ruptura del continuo urbanizado que se extiende desde Madrid hasta Alcalá de Henares, con algún paréntesis similar como puede ser el valle del río Jarama. Hicimos hincapié en la necesidad de mantener este espacio sin construir y en la zona del valle del Torote, muy bien delimitado por sus terrazas fluviales, la imperiosa necesidad de conservar sus valores naturales y su potencial de convertirse en un lugar de importancia en la recuperación del paisaje fluvial. Como anécdota destacar que una parte de este espacio es finca municipal.

Después nos trasladamos a la antigua carretera de Ajalvir, donde pudimos observar el polígono industrial de “Los Salobrales”, perfectamente urbanizado desde hace años sobre una superficie próxima a las 30 hectáreas y en desuso completo en cuanto a instalación de empresas se refiere. Es curioso que haya grupos de presión, entre los que se incluyen la mayoría de los partidos políticos con representación municipal, que siguen demandando la conversión de una gran superficie de suelo rústico, y por tanto con uso agrícola y natural, en suelo productivo, cuando esta situación de polígonos sin uso o abandonados es una realidad fácilmente comprobable a lo largo y ancho de nuestro término municipal.

Muy cerca de este polígono, se encuentra la gran parcela que el Ayuntamiento habló de ceder a Química Sintética, en su criticable afán de evitar su salida de la ciudad aún a costa de facilitar una reconversión a suelo residencial, con pingües beneficios para la misma y sin garantía fiable para que los puestos de trabajo se mantengan en la ciudad. Por cierto,  las aguas subterráneas de esta zona están contaminadas y sin mayor justificación, se le cede una parcela a escasas metros del río Torote, en una zona de gran permeabilidad a la contaminación y en la línea justo de un espacio protegido por la Red Natura 2000: la ZEPA 139 y el ZEC de los ríos Jarama y Henares. Parece otro ejemplo más de la insensibilidad política hacia nuestra sociedad y los recursos vitales que la sustentan.

Como curiosidad pudimos ver que las dos parcelas contiguas al río Torote han sido plantadas con pistachos para explotación comercial.

Otro de los puntos destacables de esta excursión, tuvo lugar en el camino que hay detrás del polígono de Los Salobrales y que acaba en la antigua finca agrícola llamada de San Isidro. Allí, atónitos, pudimos observar el trabajo de una retroexcavadora arrancando los tocones y raíces de lo que quedaba de un retamar tras haber pasado previamente unas vertederas con un arado. No es la primera observación que realizamos con este tipo de actividad y, a continuación, pudimos confirmar, con completa impotencia e indignación, que ya habían hecho lo mismo con otros dos retamares que había en la zona. Estas tres roturaciones se suman a la realizada hace un año en la finca conocida como Pago Grande, sobre una superficie de unas 50 hectáreas y propiedad de una constructora local. Es curioso, que en la zona más deseada para transformar en zona productiva, en el nuevo Plan General, todos los propietarios se hayan puesto de acuerdo en roturar unos terrenos que no cultivaban desde hacía varias décadas. Está claro que alguien está preparando el terreno, para facilitar su transformación en suelo productivo en un espacio Red Natura. Nos gustaría ver a los grupos políticos defendiendo otro modelo de territorio, que no sea el de perder valiosos enclaves a cambio de unos pocos empleos, creados sobre un modelo que antes o después colapsará. Pero el cemento quedará para hacer inservible esos terrenos para alimentar a las personas o para sostener una biodiversidad de la cual dependemos.

A continuación recorrimos el río Torote, por la Cañada del Torote, hasta su cruce con la R-2. Se trata de una vía pecuaria de gran valor local, que conectaba la Cañada Real Galiana con los pastos del Torote hasta su desembocadura con el río Henares, albergando dos de los tres descansaderos que existen en nuestro término municipal, lo que nos permite hacernos una idea de la importancia de esta vía pecuaria en la actividad de la trashumancia. Hay que destacar que las vías pecuarias de Alcalá de Henares sufren un deterioro invisible ante la pasividad de las autoridades de todas las administraciones, suponiendo una pérdida a veces irreparable, de espacios considerados como dominio público; espacios de toda la ciudadanía, de todas las personas. Uno de estos descansaderos sirve como lugar en el que se vertieron grandes cantidades de escombros y el otro, situado junto a la R-2, está siendo cultivado por alguien que tal vez desconozca que esa parcela no es de su propiedad sino de  todos.                               
                                                      Zonas de Espartales:
 Los humedales del sueño y el estanque del parque del Camarmilla
Después, cerca de las 14:00 horas realizamos una visita a las lagunas del Sueño, junto a Espartales Norte, para comprobar que son uno de los pocos y valiosos espacios húmedos de nuestro término a pesar del estado de deterioro que presentan. Está claro que deberían de ser objeto de recuperación de sus valores naturales, pero no se sabe nada. De aquí parten alguno de los conocidos viajes de agua, que abastecían a la ciudad de Alcalá de Henares desde el siglo XVI. Entre otras cosas pudimos observar un gran sauce blanco que vive allí, en el anonimato absoluto, desde hace tal vez 90 años. Es curioso que este arbolado no reciba ningún tipo de protección o catalogación. Junto a las lagunas del Sueño existe una pequeña extensión de terreno de unas 2 hectáreas en las que se desarrollaba un espléndido ejemplo de humedal del tipo prado inundable, con unos ejemplares de juncos de gran desarrollo. Otro palo anímico, al comprobar que también lo han dañado, con una labor de arado sin ningún sentido. ¿Qué está pasando en Alcalá? ¿Quién pone orden en proteger, conservar, recuperar y visibilizar nuestros valiosos espacios naturales y nuestra biodiversidad?

La siguiente parada fue en el polémico parque del Camarmilla, para observar la laguna de laminación de avenidas, que se construyó y valorar posibles mejoras. Comprobamos que, a pesar de presentar una gran cantidad de algas en una parte importante de la misma, la vegetación y la fauna hace uso del lugar por lo que puede ser conveniente que siga sin clorarse el agua ( única propuesta vecinal realizada, de las muchas que hemos comunicado al ayuntamiento, para tratar de naturalizar la zona). Pudimos observar, cómo las eneas van colonizando parte de la laguna, así como algunos arbustos de vegetación autóctona, acompañados por la presencia de una ánade real con 8 crías, golondrinas comunes, aviones comunes y aviones zapadores.

El último lugar en el que realizamos parada fue junto a los depósitos de agua de Alcalá, en la carretera de Meco, para comprobar cómo otra vía pecuaria, la Cañada del Listón, tiene un paso peligroso en la carretera de Meco, aunque se podría señalizar y mejorar el nivel de seguridad a los posibles usuarios de este camino natural. Desde allí, observando el vaso vacío de la laguna de Meco y los cerros  de Alcalá de fondo dimos por finalizada la excursión por el norte de Alcalá a las 19:00 horas.


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